Tras su selección en las fincas, los cerdos llegan al matadero con 24 horas de antelación como mínimo, con el fin de eliminar la fatiga del transporte y recuperar los niveles de glucógeno.
El sacrificio se lleva a cabo, siguiendo la normativa técnico-sanitaria vigente, entre los meses de enero y febrero, cuando el animal tiene entre 18 y 20 meses de edad y un peso cercano a los 170 kg.
|