En los últimos años, diversos estudios -entre los que cabe destacar el realizado por el Departamento de Agricultura de EE.UU.- corroboran que los productos de cerdo ibérico, además de una exquisitez, son altamente recomendables.
Las grasas presentes en jamones, paletas y embutidos son grasas insaturadas -al menos en un 80%- que favorecen la creación de HDL o, más popularmente, 'colesterol bueno'. Estas grasas tienen efectos protectores en nuestro organismo y favorecen al sistema circulatorio. Los estudios señalan que el consumo de productos del cerdo ibérico, dentro de la llamada dieta mediterranea, es una de las causas de que la población española mantenga una tasa muy baja de cardiopatía isquémica.