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SALAZÓN Consiste en la incorporación de sal común y sales nitrificantes a la masa muscular, de modo que se favorezca la conservación y deshidratación de la carne, al mismo tiempo que se ayuda al desarrollo del color y aroma típicos de los productos curados. Antes de empezar el proceso de elaboración, los jamones se mantienen entre 36 y 48 horas a una temperatura de 1 a 4 grados centígrados. El tiempo empleado en la salazón depende del peso, y es de aproximadamente un día por cada kilogramo, a una temperatura de 1 a 5 grados centígrados y con un 80-90% de humedad. En la mitad del proceso, las piezas se voltean para que la sal se distribuya homogéneamente. |
| LAVADO Tras la salazón, las piezas son sometidas a un cuidadoso lavado con el fin de eliminar los restos de sal de la superficie. Tras el lavado con agua fría o tibia, la pieza escurre en frío por espacio de unas horas. |
| ASENTAMIENTO Este proceso comienza con el traslado de las piezas a las cámaras, donde la sal va filtrándose en los tejidos. Comienzan así los jamones a perder agua, con lo que van poco a poco obteniendo la consistencia que se desea. |
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| BODEGA Una vez las piezas han sido clasificadas y controladas, son trasladadas a las bodegas, donde paletas y jamones van redondeando poco a poco su sabor y perfume genuinos. Este último paso depende en buena medida del peso de las piezas y del producto que se desea conseguir; en general, los jamones maduran en bodega entre seis y ocho meses con una humedad relativa en torno al 60-80% y una temperatura que se mueve entre los 15 y los 18 grados centígrados. |